Las estelas de los aviones y su impacto en el cambio climático: lo que revela Airbus
Airbus lidera un proyecto para mejorar las predicciones meteorológicas y evaluar el impacto de los combustibles alternativos, con el objetivo de reducir la huella climática de la aviación.
En un informe publicado el 7 de marzo de 2025, Airbus explicó cómo las estelas de condensación generadas por los aviones pueden influir en el cambio climático. La industria aeronáutica emite más que solo dióxido de carbono (CO₂), por lo que tanto Airbus como el sector en general han adoptado un enfoque proactivo para abordar las emisiones no relacionadas con este gas.
La quema de combustible genera CO₂ y otras sustancias, entre ellas vapor de agua, óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre, monóxido de carbono, hollín, hidrocarburos no quemados y aerosoles. En determinadas condiciones, el vapor de agua y algunos de estos compuestos pueden originar estelas de condensación, también llamadas "contrails". Estas formaciones de cristales de hielo reflejan parte de la radiación solar, pero también retienen calor en la atmósfera, lo que genera un efecto neto de calentamiento global. Aunque persisten incertidumbres sobre la magnitud de su impacto, los modelos climáticos coinciden en su relevancia.
Las estelas de condensación, también conocidas como contrails, se forman cuando el vapor de agua del escape de una aeronave se congela, encapsulando otras emisiones. Su aparición y duración dependen de múltiples factores atmosféricos, lo que dificulta su predicción precisa. Algunas estelas se dispersan rápidamente, mientras que otras pueden persistir durante horas, contribuyendo al efecto invernadero. En promedio, una estela puede extenderse hasta 150 kilómetros, equivalente a diez minutos de vuelo.
Estrategias de mitigación
Para reducir su impacto, se estudian métodos para prever con mayor exactitud las condiciones atmosféricas en las que se generan y persisten los contrails. Con esta información, los aviones podrían ajustar sus rutas para evitar estas formaciones, siempre que las condiciones del tráfico aéreo lo permitan. Sin embargo, estas desviaciones pueden alargar los trayectos, aumentando el consumo de combustible y las emisiones de CO₂, lo que plantea un desafío en la búsqueda de un equilibrio entre ambos factores.
Se estima que solo el 10% de los vuelos, en su mayoría de larga distancia, generan el 80% de las estelas con efecto de calentamiento. Para abordar esta problemática, la industria aeronáutica intensifica sus investigaciones en busca de soluciones más eficaces. Airbus lidera el proyecto CICONIA, financiado por la Unión Europea a través de la iniciativa SESAR, con el objetivo de mejorar las predicciones meteorológicas y optimizar la planificación de vuelos.
Además, la compañía participa en estudios sobre combustibles alternativos para evaluar su influencia en la reducción de emisiones de CO₂ y no-CO₂. Parte de estas investigaciones analiza cómo diferentes tipos de combustible afectan la formación y tamaño de los cristales de hielo en la atmósfera.
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